Igual "Estupidez humana" no es el título apropiado para esta entrada.
Quizá no tenga nada que ver, quizá sí. No he investigado, así que, si hay una respuesta a esto, podéis escribirla, ¿por qué no? Así alguien le dará vida al Blog y no seré yo. (Ya va tocando)
Al lío.
Y eso de que estás comiendo y, ¡zas! Te muerdes.
Ya sabéis a lo que me refiero, ¿no? Ese mordisco por la parte interior de la boca, normalmente, en la comisura de los labios (por dentro). No soy muy técnico y no se el nombre exacto del lugar o si está bien dicho. Pero acabas con el dolorcito y saborcito a sangre.
Mierda. Qué daño.
-Venga, voy a masticar con cuidado.
A los cuatro o cinco bocados se te ha olvidado, y adivina.
Te has vuelto a morder.
El mismo jodido sitio de antes.
Doble dolor.
¿Por qué seremos propicios a esta estupidez?
Creo que es la ley de Murphy. Se me ha venido a la mente.
Decía algo así de;"Si te das un golpe, los próximos irán destinados al mismo lugar del anterior." De ser así... Puto Murphy, por qué lo inventaste, ¿¡por qué!?
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lunes, 12 de mayo de 2014
Estupidez humana
sábado, 18 de enero de 2014
Situaciones embarazosas Vol.1
Cosa de mi aburrimiento, y de lo muerto que tengo el blog, y lo que me gusta escribir, me he inventado;
Situaciones embarazosas.
Siempre hay cosas que nos causan pudor, nos dan grima, un poco de todo, ¿no?
Mi imaginación y yo intentaremos plasmar algunas.
Situaciones embarazosas, Vol. 1
Mucho se habla de las mujeres y lo que sufren, lo mal que lo pasan en su vida cotidiana (el dolor de tener un bebé, los tacones, la regla, mil cosas). Pero no sabéis aún lo que es pasarlo realmente mal.
Os pongo en situación.
Estás conociendo a tus suegros, que te han invitado a comer en su casa. Todo va viento en popa, aun así, lo normal, estás nervioso.
Si sois mujeres, podéis excusaros en ir al baño y tomaros vuestro tiempo, con alegar estar con la regla (dolores, si eres una chica fina), decir que vas a retocarte, o simplemente, no decir nada. Eres chica, puedes tardar todo cuanto quieras que no ocurrirá nada.
Pero el problema es si eres tío.
Tu buen platito de fabada, rebosante. Te lo comes, por supuesto. La primera comida a la que eres invitado no te vas a quejar.
Y de segundo, te traen, no sé. Costillas con salsa barbacoa.
Ahí, ponte bien cerdo.
Llega un momento que explotas.
El sudor recorre tu frente, cayendo por tus mejillas.
-¿Estás bien? Tu suegra, se preocupa (¡No la dejes escapar!)
-Sí,si. Es que tengo un poco de calor, sólo eso.
-Si estamos a diez grados y aun así tú en manga corta
Recogéis la mesa, aún entre dudas sobre cómo te encuentras.
Charlas un poco con ellos, mencionas lo rica que estaba la comida. Pero no puedes más. Has de ir al baño.
(No sé si ya alguien se lo imaginaba, si no... ya vais bien encaminados)
Se te plantea la incógnita y tu, antes de sentarte, buscas el papel. Pones bastante cantidad, lo último que quieres es que salpique y se oiga ese tan abrumador "plof".
Señores, yo no sé vosotros. Pero yo, cuando cago, necesito tranquilidad y mi tiempo.
Si a esto añadimos, que no encuentras el "Brise un toque", ya puedes ir buscando las cuchillas de afeitar y cortarte las venas.
No sé, igual es una gilipollez mía, igual no.
Pero que tardes en el water de tus suegros cuando les conoces una media hora, salgas apestando, y rojo sudoroso... A mi me avergüenza.
-Lo siento, debemos acabar.
-¿Por qué? ¿Es algo que han dicho mis padres?
-No, soy yo. He cagado en su casa, no sé con qué cara mirarles.
(Las críticas podéis ahorrarlas, que sé que es una mierda, pero me aburro.)
Situaciones embarazosas.
Siempre hay cosas que nos causan pudor, nos dan grima, un poco de todo, ¿no?
Mi imaginación y yo intentaremos plasmar algunas.
Situaciones embarazosas, Vol. 1
Mucho se habla de las mujeres y lo que sufren, lo mal que lo pasan en su vida cotidiana (el dolor de tener un bebé, los tacones, la regla, mil cosas). Pero no sabéis aún lo que es pasarlo realmente mal.
Os pongo en situación.
Estás conociendo a tus suegros, que te han invitado a comer en su casa. Todo va viento en popa, aun así, lo normal, estás nervioso.
Si sois mujeres, podéis excusaros en ir al baño y tomaros vuestro tiempo, con alegar estar con la regla (dolores, si eres una chica fina), decir que vas a retocarte, o simplemente, no decir nada. Eres chica, puedes tardar todo cuanto quieras que no ocurrirá nada.
Pero el problema es si eres tío.
Tu buen platito de fabada, rebosante. Te lo comes, por supuesto. La primera comida a la que eres invitado no te vas a quejar.
Y de segundo, te traen, no sé. Costillas con salsa barbacoa.
Ahí, ponte bien cerdo.
Llega un momento que explotas.
El sudor recorre tu frente, cayendo por tus mejillas.
-¿Estás bien? Tu suegra, se preocupa (¡No la dejes escapar!)
-Sí,si. Es que tengo un poco de calor, sólo eso.
-Si estamos a diez grados y aun así tú en manga corta
Recogéis la mesa, aún entre dudas sobre cómo te encuentras.
Charlas un poco con ellos, mencionas lo rica que estaba la comida. Pero no puedes más. Has de ir al baño.
(No sé si ya alguien se lo imaginaba, si no... ya vais bien encaminados)
Se te plantea la incógnita y tu, antes de sentarte, buscas el papel. Pones bastante cantidad, lo último que quieres es que salpique y se oiga ese tan abrumador "plof".
Señores, yo no sé vosotros. Pero yo, cuando cago, necesito tranquilidad y mi tiempo.
Si a esto añadimos, que no encuentras el "Brise un toque", ya puedes ir buscando las cuchillas de afeitar y cortarte las venas.
No sé, igual es una gilipollez mía, igual no.
Pero que tardes en el water de tus suegros cuando les conoces una media hora, salgas apestando, y rojo sudoroso... A mi me avergüenza.
-Lo siento, debemos acabar.
-¿Por qué? ¿Es algo que han dicho mis padres?
-No, soy yo. He cagado en su casa, no sé con qué cara mirarles.
(Las críticas podéis ahorrarlas, que sé que es una mierda, pero me aburro.)
domingo, 3 de febrero de 2013
Investigación
Querido diario:
Vamos a hablar tú y yo, con secretos, ya que no se lo dirás a nadie.
Estoy haciendo pruebas: sobre la estupidez humana.
Te asombraría lo estúpidos que llegamos a ser.
Me estoy quedando flipado yo mismo.
Hoy, sin ir más lejos.
Al despertar, rondarían las 11 de la mañana, como siempre, me dispuse a mirar mi móvil.
Mirar los Whatsapp recibidos, leer un rato Twitter, nada raro.
Estaba tumbado boca arriba, sujetando el móvil con ambas manos sobre mi cabeza leyendo.
Desplazaba el dedo de aquí allá para mover la pantalla, y, ¡ZAS!
El móvil resbala, cayéndoseme a la cara, quedando yo como un completo estúpido.
Debo de hacer más pruebas.
Aún no está muy avanzada nuestra estupidez.
Quizá se pueda detener esta epidemia.
Vamos a hablar tú y yo, con secretos, ya que no se lo dirás a nadie.
Estoy haciendo pruebas: sobre la estupidez humana.
Te asombraría lo estúpidos que llegamos a ser.
Me estoy quedando flipado yo mismo.
Hoy, sin ir más lejos.
Al despertar, rondarían las 11 de la mañana, como siempre, me dispuse a mirar mi móvil.
Mirar los Whatsapp recibidos, leer un rato Twitter, nada raro.
Estaba tumbado boca arriba, sujetando el móvil con ambas manos sobre mi cabeza leyendo.
Desplazaba el dedo de aquí allá para mover la pantalla, y, ¡ZAS!
El móvil resbala, cayéndoseme a la cara, quedando yo como un completo estúpido.
Debo de hacer más pruebas.
Aún no está muy avanzada nuestra estupidez.
Quizá se pueda detener esta epidemia.
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