lunes, 31 de agosto de 2020
Ilusiones
jueves, 6 de agosto de 2020
2020
En su cabeza se juntaron miles de pensamientos, ideas y recuerdos. Fue como si de la nada se dibujara una puerta y se agruparan las sensaciones más rápidas en llegar, luchando por querer pasar y visibilizarse antes que nadie. Era como tirar de un hilo de una cajita llamada ‘2020’.
Su cabeza se incendió como si de un bosque australiano se tratase. Entre la nube de humo y polvo de cenizas pudo ver un cadáver, lo reconoció rápidamente por todo lo que se había hablado de él: el general iraní. Trump estaba sobre él, riendo triunfante por haber sido la voz que dio luz verde al asesinato de ese hombre. En segundos el fuego le abrazó y trepó por su ropa, dejándolo desnudo. Por las lenguas de fuego que se alzaban a su alrededor y las llamaradas que aún se producían, se le veía de un color anaranjado, como si fuera un Dorito.
Ellie en su trance apretó dientes y párpados, y las ascuas empezaron a desaparecer. El humo cesaba, el cielo grisáceo se empezaba a tintar de verde y de la nada, empezaron a caer ceros y unos. Como si viviera en Matrix.
Comenzaron a apreciarse toda cantidad de números, juntándose, formando cifras cada vez más elevadas, creciendo por miles, como los contagios y muertes que un virus deja a su paso tras una pandemia.
Los miles se convirtieron en millones, en billones, y cada vez aumentaba más, nublando todo espacio ante su visión. Cuando ya no se distinguía un tres entre un ocho, un uno de un siete, o el seis se mezclaba con el nueve, lo que se formó por encima de todo era una máscara bastante famosa: Anonymus. Ofrecía su luto a una nueva muerte racista a manos de los policías de Estados Unidos. Antorchas encendidas inundaban las calles con gritos de “George Floyd”. Las protestas llenaban la ciudad, los altercados en las comisarías eran inevitables, y con ello, detenciones que llenaban calabozos. Una celda en concreto le llamó la atención, por la figura que aparecía tras unos barrotes, imagen que se volvía cada vez más nítida, permitiendo reconocer su rostro. ¿Ronaldinho? ¿Pero qué sentido tiene ese mago del balón, del fútbol, en la cárcel? Con una patada manda una pelota que se aproxima hacia Ellie haciendo que se sobresalte, mientras la pelota avanza entre botes. Boing, boing… Sorprendentemente, en cada saltito ganaba altura y en uno de ellos se elevó, despacio, permitiendo ver cómo se pierde en la altura, en la más absoluta oscuridad.
Tras un parpadeo, se pudo ver arriba un puntito moviéndose. Pensó en la pelota, pero apreció una forma así como aplastada. Giraba sobre sí misma, pero aproximándose. Creyó ver una figura ¿verde? ¿Son…?
¡Piii! ¡Piii!
Una alarma sonó estrepitosamente y el típico cartel de advertencia de las páginas de internet apareció ante sí:
jueves, 8 de agosto de 2019
Efímero
domingo, 30 de diciembre de 2018
Puzzle
Como si la fuerza de mi voz o la tinta escrita en mi bloc te hiciera regresar.
Intenta reconstruirme, te reto. Soy como un puzzle; incompleto.
Hay una pieza rota por medio, creo que es mi corazón.
Así que de mi ya sólo quedan cuatro sollozos, tres palabrotas, dos maldiciones y una súplica.
Podrías probar a mirar tras el cristal de mis gafas, probablemente escondan unos ojos rojos acompañados de un alma gris y unas ojeras que amenazan con no quererse ir.
¿Acaso mi mirada te parece de felicidad?
Un intento de sonrisa, una muesca fingida y a ti, que lo notas, eso te vale.
Pero, ¿qué importa la apariencia?
Puedo ser mister universo que eso no va a montar el puzzle de mi interior.
Soy como esa fortaleza que años tras años ha resistido bombas, pero desde el interior en unas horas lo hicieron arder y caer.
No quedan más que ruinas.
Tú fuíste mi guerra.
Saqué la bandera blanca de la rendición, pero tenía una puta maldición: me había enamorado de la madrastra de Blancanieves y te empeñaste en llevarte y destrozar mi corazón. Cada paso que te alejabas, él dejaba de latir.
Por suerte el cazador se apiadó. Me ayudó a levantarme y a huir.
Tocado, pero no hundido.
Intento recomponerme pero joder, siguen faltando piezas del puzzle.
El reloj del Big Ben, a falta de la pieza central de las manecillas.
El puente de Washington, con un agujero en medio.
El cuadro de Mona Lisa, a falta de un ojo.
La novena sinfonía de Beethoven con una nota musical menos.
Como Roma sin sus ruinas.
El faro de Alejandría, sin su luz.
La balanza inclinada entre alma frágil como el cristal y apariencia dura como espartanos.
Todo son puzzles incompletos.
Como yo sin tus manos.
miércoles, 25 de enero de 2017
Caperucita
Y resulta que fue Caperucita quien apuntó al pecho del lobo y apretó el gatillo. Pero como era una niña, todo el mundo le creía. Todos creían a esa inocente y dulce chica.
Nadie sabía que se quedaba en minifalda y top al salir de casa, fuera de la vista de sus padres. Nadie sabía que en sus auriculares sólo sonaban grupos enfadados, gritando e insultando, infundiéndole odio. Nadie tenía constancia de que ella había provocado innumerables incendios en el bosque.
Simplemente dio su versión.
Y todos le creyeron.
Pero nadie miró sus ojos mientras lo contaba.
Lástima que pocas personas sepan leer los ojos.
Ella se dedicó a entrelazar sus dedos, poner voz de niña buena y carita de pena. "Quería comerme".
Y lo cierto es que el lobo sólo se acercó a ella para advertirle. Para decirle que todos aquellos animales que vivían atemorizados por ella se estaban poniendo de acuerdo para pararla en seco.
No más fuego. No más pisotones, ni escupitajos, ni arrancar alas. No más veneno en la comida.
La revolución contra el mal.
Pero que irónica la vida; el único que estaba dispuesto a ayudarla, aquél lobo, acaba muerto con el corazón destrozado.
Porque los más nobles y buenos también se enamoran (inexplicablemente) del ser más cruel, capaz de acabar con él.
sábado, 6 de febrero de 2016
Vacío
Tan vacío que ya no siento frío, ni calor.
He disparado a Cupido matando así al amor.
Y las cenizas se disipan como todo lo que quise.
No importa cuán fuerte pise,
porque no dejo huella,
dejo una herida imposible de que cicatrice.
Tan vacío que he quemado mi memoria llena de nuestros objetos
y quise apagar la llama con el cajón de los recuerdos...
Y no...
Sólo hubo una explosión que no deja locos ni cuerdos,
sólo cuerpos rotos dignos de exposición,
una decisión de la que jamás fue mi visión.
Tan vacío que ya no quedan fotos, mensajes o tus vaqueros rotos.
Olvidé tus masajes al igual que perdí nuestros pasajes.
¿Recuerdas aquél destino?
¿Y qué queda? Si no...
Si no es tu memoria, ya te dije que me moría
y mi vida es como aquella puta noria,
vueltas subidas y bajadas,
y me siento puta escoria por mi idas y mis cagadas.
Tan vacío que de mi sólo queda el hastío,
el desafío a la muerte y danzar bajo un río.
Porque si me hundo al menos de agua se llena mi pecho,
y es mejor que del dolor que me inundo
por el hecho de que eras todo y sin ti no hay ni mundo.
Pero la cagué y estoy moribundo de sentimientos,
mi corazón roto y mi alma sin cimientos.
Ya vacío me quedo
y es el precio por el quiero y no puedo...
domingo, 24 de enero de 2016
No te temo a ti
-¿Sabes acaso quién soy? ¿Sabes... a lo que he venido?
-Claro que sé quién eres. Intimidas, pero eso no es miedo. Yo no tengo por qué asustarme. Yo he reído y he llorado. Sé qué es sufrir, y en ocasiones lo he provocado.
Sé lo que es sangrar.
Y sé que las heridas más dolorosas son las del alma.
He encontrado al amor, aunque éste, a veces, también entienda del dolor.
Sé que he cometido errores.
Sé que tengo cuentas pendientes.
Sé que me queda mucho por soñar.
Mucho por vivir.
Me espera una familia deseando que la cree.
Me espera una casa de la cual me queje toda la vida por tenerla que pagar, pero que cada día esté deseando llegar a ella.
Me esperan amigos que me hagan ver la vida de otro color, que me quiten vendas, o que me tapen los ojos para darme sorpresas.
Amigos dispuestos a todo.
Y gente que no estará dispuesta a nada, y se quiera marchar de mi lado.
Me queda mucho por dar.
Y mucho por recibir.
No te tengo miedo a ti, si no lo que traes contigo.
Traes la oscuridad, un final. Unas tijeras para cortar el hilo del destino, para marcar mi fin.
Traes la facilidad para hacer que otros lloren en mi ausencia eterna.
Traes el negarme los placeres de la vida, como el de oir "¡papá!".
El placer de dejar huella en un mundo de barro.
El placer del "buenos días, cariño" de mi esposa.
El placer de poder alcanzar mi propia meta bien elevada, y conocer realmente mi límite.
No, no te temo a ti, muerte.
Temo todo lo que dejo atrás por tu culpa.
Y sé que ese día está por llegar.
Pero no aún.
viernes, 4 de septiembre de 2015
Me giré y me fui
>>Has estado desde siempre y si contase cosas sobre mi, tú podrías corregirme.
Sabes de mi más que yo mismo.
Me encanta desnudarme sentimentalmente, porque entre tú y yo, eso es lo que nos une. Nuestro interior.
Y no importa si contigo río o lloro, porque no me juzgas. Tú no preguntas.
Sabes que si empiezo necesito soltarlo todo, y te centras en escucharme en tu más absoluto silencio.
Un silencio inquietante a veces.
Soy como una botella llena, del revés y sin tapón; vaciándome por dentro, vertiéndome a la nada. Liberándome.
Y no se si tu mirada me culpa o me hace sentir mejor persona.
Porque tú me conoces.
Pero yo a ti no.
Soy tan imperfecto que no siempre puedo ocultarlo, y duele.
No pretendo ser perfecto, pero mis planes no eran ser esta ruina.
Una ruina que alegra tanto como daña.
Pero, ¿qué te voy a contar de mis miedos y de mis fallos?
Mejor me enjuagaré la cara y vendré a visitarte mañana.
Me giré y me fui.
Sabiendo que aquel espejo también mostraba la espalda que me daba a mi mismo.
Sabiendo que siempre vuelvo a dar la cara.
miércoles, 29 de abril de 2015
El precipicio de mi mirada
martes, 27 de enero de 2015
Me haré el loco al buscarte
Querías alejarte de todo. De la realidad. De tu realidad, más bien.
Todo te molestaba, las cosas no salían a tu gusto, y es normal que te doliese. Aún eres joven como para conformarte siempre con esta injusta vida, y qué otra opción te quedaba, si no huir.
No te culpo.
Tú no quieres ver este mundo en el que te pasas media vida estudiando para el resto de la vida pasártela en la cola del INEM. Tú quieres vivir, salir, bailar. Quieres reír. Quieres querer y que te quieran, no que te rompan el corazón. Quieres un círculo de amistad verdadera, y no muchos "conocidos" y falsos de cara a ti. No quieres peleas en casa, quieres buenas caras y apoyo en tus momentos de bajón. No necesitas gritos. Necesitas abrazos.
Es normal que quisieras huir.
Y así lo hiciste. Huiste.
Huiste sin dejar rastro, sin dejarme ni una mísera pista. Sin mirar atrás, como si tuvieras miedo. Hasta estar segura, alejada, sola. Huiste hasta encerrarte en ti misma.
Pequeña e indefensa. Impenetrable, marcando a fuego en tus muñecas "sin confianza no hay traición". Estando sola, nadie ni nada podría dañarte. Pero nada podría hacerte sonreír, pero tú eso ya no lo veías. Nunca supiste levantar la cabeza y mirar más allá, has sido de necesitar que alguien empuje tu columpio para ver más allá el horizonte.
Tan tímida y callada, tan apartada de todo, pero a la vez, tan enterada estabas.
Siendo tan tú.
Y ahora, sigues escondida. Nadie sabe dónde. Nadie puede encontrarte.
Salvo yo, que siempre he sido bueno al escondite, y sé tu lugar preferido.
Pero no temas, me haré el loco al buscarte.
sábado, 15 de noviembre de 2014
Ciutti
viernes, 24 de octubre de 2014
Volar
Juraría que lo había hecho hacía un segundo, pero mi cuerpo y mi mente ya no eran uno. Mi cuerpo estaba por ahí, no sabría decir dónde, pero mi mente se había desprendido y volaba. Ese vuelo en el que recorre kilómetros en segundos.
Ya conocía esa sensación, había vivido lo mismo una y otra vez anteriormente y me resultaba familiar. Hasta ahora, todas las veces eran de igual forma.
Jamás he descifrado ningún paisaje y a pesar de mi vértigo, esos viajes, esos vuelos eran sensacionales. No es el volar o el a dónde; es el sentir que flotas, que te elevas sin importar tu peso y ligero como una pluma te desplazas de aquí a allá.
Conmigo siempre vuela mi familia y mis seres más queridos. Lo mejor de lo mejor a mi lado, como si yo fuese el líder de una manada. En el cielo era el rey. El sol parecía esconderse para dar paso a una gran y reluciente luna, a sabiendas de que prefiero la noche. Ante ella, nosotros tan pequeños podíamos hacernos pasar por estrellas apagadas; o muertas por ser un amor no correspondido.
Podía rozar las nubes con la yema de mis dedos y embriagarme de su agradable y dulce olor.
No había espacio para el dolor, arrepentimiento, culpas, enfados, heridas o algún otro malestar.
Piensa en el amor sincero y mutuo de la pareja. El placer de la comida más exquisita que puedas saborear. La euforia de estar en primera fila en el concierto de tu vida. El hacer eternos a los abuelos.
Piensa en la felicidad máxima.
Eso sentí al volar en mi sueño.
Volar era mi billete a la felicidad.
Y entonces, abrí los ojos y recordé cómo volé. Recordé que para mi volar es tan simple como tenerte a mi lado, agarrando mi mano y sonriéndome.
lunes, 28 de abril de 2014
Microrelato
La muchacha, sentada en su cama incapaz de dormir, esperaba a aquel, "su" chico.
Uno esperaba al otro. ¿Qué había pasado?
Se juraron amor, y se supone que se querían.
¿Qué problema hay?
Que los finales felices sólo existen en las películas. Ese es el problema.
miércoles, 24 de octubre de 2012
Allí estaba...
¿Cómo podía ser así?
Y ahí estaba... Pensando si arrojar o no la toalla.
Pensando si eso era lo correcto;
Pensando si debía perder su felicidad y a cambio, ganar la de ella.
Aunque debiera ser por separados.
viernes, 24 de agosto de 2012
Te espero
Si no estoy en aquel sitio, búscame en otro.
Te espero, en algún sitio estoy esperándote.
De Walt Whitman; Canto a mí mismo
miércoles, 20 de junio de 2012
El fin...
Y el final, nos enseña que por muy mal que estén las cosas, en un segundo, puede ser el momento más feliz de tu vida y, ESO, es lo único que debe importar. El final.
Pero... ¿Y si no hay un final?
¿Y si todo es un cuento sin fin, donde el amor vence y se queda ahí para siempre?
-Entonces, disfrutemoslo.