sábado, 15 de noviembre de 2014

Frialdad

Estoy al borde de sentir mi cuerpo tiritar, y es por este frío que nada tiene que ver con la temperatura. No influye el sol o la noche. Influyes tú.

Y ahora sólo nos separa la frialdad de nuestro trato. Esas palabras tan frías que me atraviesan como esquirlas de hielo. Estas formas, esta indiferencia; como si el abismo helado que se interpone entre nosotros se agrietase y a pesar de verme a punto de caer, sujeto con mis entumecidos dedos, apartas la mirada y rehuyes mis ojos.
Y comprendo entonces que prefiero caer al vacío a que tu me lo hagas.

Prefiero mil veces el frío de quince grados bajo cero a este frío que me abraza al no escuchar tu te quiero.

'Donde duele inspira'. tú respira, por ti y por mi, que ya me quedo atrás, tan apartado como congelado.

Ciutti

-El rodaje ha sido la hostia. Pero me tiene sorprendido no haber visto a nadie aún en el pueblo. Ciutti, mientras recogemos, ¿por qué no vas a buscar dónde comprar la cena?

<<Ciutti>>
Me gusta como suena. 
Ha sido mi personaje, tiene lógica que me guste, así que este fin de semana todos me llaman así.
Ante la propuesta del productor asentí y empecé a caminar. La noche empezaba a caer y  no conocía el pueblo, por lo que fotografiaba bonitos paisajes y escenarios. Tengo un pequeño fotógrafo en mi interior y estaba aflorando en estos momentos. Foto aquí y allá.
Entre pasos y fotos llevaba ya más de media hora desde que partí. Había recorrido bastantes calles y no me había cruzado con nadie. ¿Dónde está todo el mundo?
Cuando la idea de encontrarme a oscuras entre los callejones desconocidos revoloteaba en mi cabeza, las farolas se iluminaron tenuemente.
Giré sobre mí mismo, mirando todo cuanto me rodeaba. Acostumbrado a la ciudad, esto era un pequeño paraíso: Calles largas y estrechas, flanqueadas por farolas a distancia. Tal distancia que casi te sumes en la oscuridad antes de llegar a la próxima. Mantiene la iluminación pero sin abusar, por ello, podía levantar la vista y ver el cielo repleto de estrellas. Sin coches por las carreteras, sin basura. Cada casita adornada por un sinfín de flores de la más amplia gama de colores.
Tan ensimismado estaba, que el vibrar de mi móvil en el bolsillo me sobresaltó:
- No me jodas que éste pueblo fantasma te ha absorbido a ti también. - Uno de mis compañeros me escribió por WhatsApp.
- Aquí no hay nadie. Es todo rarísimo.
- Vuelve, porque me está dando mal rollo.
- Ahora te veo.

Muy rápido dije eso. Lo cierto es que estaba perdido. 
- ¿¡Hola!?
Grité. Tanto silencio y misterio no me gustaba. Repetí el proceso de gritar, ya no por los extraños habitantes, si no por mis compañeros y poder reunirme con ellos.
A cambio de mi tercer grito recibí de respuesta una extraña risa.
- Venga, no jodáis con la bromita.
La luz bajo la que andaba titiló. Un segundo de oscuridad, y de nuevo luz. Lo primero y único que vi fue una silueta ante mí. La luz volvió a parpadear. En un segundo la luz nuevamente volvió. La silueta ya no estaba. No había nada.
- ¿¡Qué cojones!?
Si querían asustarme: lo habían logrado. Corrí. Sólo se me ocurrió correr. Si querían reírse, adelante. Pero no era yo quien corría, era mi cuerpo quien mandaba.
Una suave brisa por la velocidad azotaba mi cara.
Un susurro rozaba mis oídos: “Ciutti…”
Más corría aún.
Las farolas se apagaban a mi paso.

Cuando me ardía el pecho y me flanqueaban las piernas paré de correr.
Y la puta risa seguía sonando.

Llamé uno a uno a todo el equipo y todos los teléfonos estaban apagados. Hijos de puta.
Para colmo empezó a llover. Suele gustarme, pero ésta vez no, todo me molestaba. El frío agua empapaba mi ropa y me calaba.
La calle estaba oscura al completo y mi peor opción era quedarme quieto. Así que me moví. Rozando las paredes con la yema de mis dedos para saber por dónde moverme, me detuve un segundo. Creí distinguir algo en la pared de enfrente, y pude descubrir qué era cuando un rayo iluminó justo donde mi mirada estaba fija.
“Ciutti… Sólo quedas tú.”
Estaba escrito con sangre.

Igual no era una broma. Quizá les había ocurrido algo a mis compañeros, que también se habían ganado el sobrenombre de amigos. Mi excitación y preocupación, tal como mi miedo, creció.
Me moví con rapidez, no sabía ni a dónde, pero necesitaba estar en movimiento. Cansado de ir en línea recta, me moví en zigzag entre las calles, hasta que salí a una plaza. Una fuente, sin agua, pero me era familiar. ¡Sí! Ahí hemos rodado. De ahí fuimos a…
Me giré, orientándome, hasta topar con el último lugar donde dejé al resto. Y seguían allí, pero tirados en el suelo. Corrí hacia ellos, pero me paralicé ante sus cuerpos sangrientos. No, no era una broma. Me abandonaron las fuerzas. Rompí a llorar y caí de rodillas. Mis lágrimas se mezclaban con las gotas de lluvia.
¿Qué había pasado?
¿Podía ocurrir algo peor?
Aunque, mirándolo por el único punto positivo que había, yo seguía vivo.
Por poco tiempo.
Alcé la cabeza, para ver una nube de humo. ¿Fuego, pese a la lluvia? Pero la lluvia ya hacía un rato que había dejado de caer y el humo se intensificó.
Giré la cabeza hacia un lado, y luego hacia el otro. Y miré a mis espaldas.
Humo por todas partes, y se acercaba a mí, arrasándolo todo, extendiéndose de casa en casa, haciendo un cuadrado conmigo en medio.
- Supongo que éste es mi fin. – Dije para mí mismo, apenado, sin saber qué había ocurrido, sin haber dicho un te quiero a mi familia.
Notaba el calor de las llamas ya abrazándome.

Y me desperté.
- ¡Ciutti! ¿Estás bien? - Alguien me zarandeaba y me llamaba a gritos.
Lentamente abrí los ojos, me los froté y distinguí a todos los miembros de rodaje. Me sujetaba el productor, gravemente preocupado por mí.
- Estoy… Estoy bien. ¿Qué ha pasado? – Poco a poco volvía a la realidad, aturdido.
- Te has desmayado. Acabamos las secuencias y te sugerí que fueras a buscar algo de cena mientras nosotros recogíamos todo esto.
- ¡Y una mierda! Yo de aquí no me muevo.

Nadie entendió por qué dije eso. Sin más, empecé a reír y a contar lo sucedido. Todos se unieron a mis risas y decidimos no separarnos, sólo por si acaso…



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Ciutti: Personaje de la obra 'Don Juan Tenorio'.

Éste texto está escrito por y para mi gran amigo Rafa Blanes, ya que él me ha inspirado para hacerlo.
Le menciono como Ciutti porque en la obra, él le representó. Y me encantó como lo hizo, por cierto.

jueves, 6 de noviembre de 2014

-Escribe

-Escribe.
La voz áspera y cortante acojonaba a cualquiera. Directa y casi en un grito no daba lugar a ninguna réplica.
El frío cañón de la pistola presionaba mi nuca. Yo temblaba de miedo.
No sabía cómo había acabado en esa situación: me obligaba a escribir, cualquier cosa, esperando algo que yo no podía ni entender, ni lograr. Pero no tenía alternativa. Dejé resbalar mis dedos con el lápiz por el papel. Ante su atenta y fría mirada de hielo, aterradora, cerré los ojos y las letras salían solas.
Una imagen se formaba en mi mente y automáticamente se traducía en tinta, en palabras.
Resoplé como si así mi miedo pudiera disiparse, pero mis manos seguían temblando. Con un profundo suspiro puse el punto final del texto.
De mi puño y letra había una perfecta descripción de una chica.
Seguía con los ojos cerrados pero aun así, noté cómo algo sucedía.
Sin verlo, lo notaba. Creyó que lo que escribiese podría hacer magia, y parece que así estaba sucediendo.
Todo cambiaba.
El frío metal en mi nuca era ahora la calidez de unos tiernos y carnosos labios descansando en la misma zona. El pelo largo y ondulado acariciaba mis hombros. El temblor que sentí era el latido acelerado de mi corazón.
La descripción del papel era la chica que tenía detrás, abrazándome.
La magia no era otra que el poder de nuestra imaginación.
Y mi mente quería tenerla a ella.
-Escribe.
Lo que antes era una obligación, ahora era un susurro ardiente de deseo. Una voz tranquila, incitando a querer seguir escuchándola.
Yo, como siempre, deseaba complacerla.
Abrí los ojos. Y aquellos dulces ojos marrones, enfundados tras las gafas se perdían en mi mirada, transmitiendo la calma que necesita cualquier persona del mundo.

viernes, 24 de octubre de 2014

Volar

Cerré los ojos un instante. 
Juraría que lo había hecho hacía un segundo, pero mi cuerpo y mi mente ya no eran uno. Mi cuerpo estaba por ahí, no sabría decir dónde, pero mi mente se había desprendido y volaba. Ese vuelo en el que recorre kilómetros en segundos. 
Ya conocía esa sensación, había vivido lo mismo una y otra vez anteriormente y me resultaba familiar. Hasta ahora, todas las veces eran de igual forma. 
Jamás he descifrado ningún paisaje y a pesar de mi vértigo, esos viajes, esos vuelos eran sensacionales. No es el volar o el a dónde; es el sentir que flotas, que te elevas sin importar tu peso y ligero como una pluma te desplazas de aquí a allá. 
Conmigo siempre vuela mi familia y mis seres más queridos. Lo mejor de lo mejor a mi lado, como si yo fuese el líder de una manada. En el cielo era el rey. El sol parecía esconderse para dar paso a una gran y reluciente luna, a sabiendas de que prefiero la noche. Ante ella, nosotros tan pequeños podíamos hacernos pasar por estrellas apagadas; o muertas por ser un amor no correspondido. 
Podía rozar las nubes con la yema de mis dedos y embriagarme de su agradable y dulce olor. 
No había espacio para el dolor, arrepentimiento, culpas, enfados, heridas o algún otro malestar. 
Piensa en el amor sincero y mutuo de la pareja. El placer de la comida más exquisita que puedas saborear. La euforia de estar en primera fila en el concierto de tu vida. El hacer eternos a los abuelos. 
Piensa en la felicidad máxima. 
Eso sentí al volar en mi sueño.
Volar era mi billete a la felicidad.

Y entonces, abrí los ojos y recordé cómo volé. Recordé que para mi volar es tan simple como tenerte a mi lado, agarrando mi mano y sonriéndome. 

viernes, 5 de septiembre de 2014

Diferentes

Hoy, he tenido un examen. En él me han puesto un texto, y en resumidas cuentas, quería decir que un hombre tenía "miedo" (no como tal) por su hijo pues, él siendo pequeño, prefería jugar con barbies, saltar a la comba y colores rosados. El hombre se expresaba como liberal y que no le importaba la orientación sexual de su hijo, pero sí que tenía cierto temor pues a edades tempranas, el mundo, los niños, son crueles.
Hace una pequeña reflexión al final en la que viene diciendo que, "si todos somos diferentes, nadie lo es" y que ya está más tranquilo pues en diferentes coles, en las calles, etc, hay niños negritos, chinos, etc.

Bien, a lo que iba. Una pregunta de examen era:
-Redacta un tema argumentativo o juicio crítico partiendo de la siguiente afirmación del texto: "Si todos somos diferentes, nadie lo es"

Esta ha sido mi respuesta:
Voy a criticar el tema "si todos somos diferentes, nadie lo es", y voy a hacerlo porque (dentro de la justicia de la frase) es una injusticia. ¿Quién marca que alguien de color es diferente a los blancos? ¿Y si los diferentes somos nosotros? ¿Y en China, todos ellos, o nosotros, quién es el diferente entonces? Me enfada que, sólo porque 'entre los nuestros' haya alguien de otra raza, idioma o sexualidad ya es tachado de diferente. 
Para esa gente con esa mentalidad, os hago una pregunta: 
Entre un chino, un negro, un homosexual y "tú", ¿Quién es el diferente?

lunes, 1 de septiembre de 2014

Locos...

-Simplemente, sé que en aquella alta esquina del techo, en aquella minúscula grieta, algo se movió.
-Pero, ¿cómo es eso posible? Hemos explorado el techo, ni con luz, apareció esa grieta. ¿Cómo pudiste verla en la oscuridad?
-Me tienen día y noche encerrado en esa habitación, con todo el respeto, permítame decirle que quienes han mirado, si es que lo han hecho que lo dudo, han mirado por mirar, por cumplir. No a conciencia en busca de algo.
-Joder, si está loco, ¡como para no tenerle encerrado! - Una voz detrás de ellos dos, gritó.
-¡Por Dios, cállese! Que alguien lo saque de la habitación. Disculpa, pequeño. No le hagas caso, nadie te encierra por loco.
-¿Puedo dudarlo? ¿Por qué entonces?
-Ya sabes que a veces dices cosas sin sentido, carecientes de cohesión. Al menos, para nosotros.
-Y una mierda, doctor.
-El tema es que en tu habitación no se ha encontrado nada.
-El tema es que no tienen ni puta idea de esa habitación. ¿Sabe cuánto llevo en ella? Tres jodidos años. - Soltó un largo y cansado suspiro y prosiguió hablando - Tres años, cuatro meses y veintisiete días. He olvidado el color del sol. He olvidado el olor del perfume de la chica que me gustaba por entonces, y que gracias a ustedes por tratarme de loco se alejó de mi. He olvidado el cómo se divierte uno en un campo, con un perro por detrás, como tu ángel guardián. He olvidado la risa de los niños jugando y el sonido de un llanto. Pero aquí he aprendido demasiado. Creen que estoy loco, pero yo se que no. ¿Qué saben ustedes de un loco, si llaman así a alguien que ama a una persona sin conocerla cara a cara? Ustedes, que tachan de loco a aquél que escriba una historia y entrega los folios en blanco, y preguntáis "¿y la historia? Están vacíos." Y los locos, no, no locos, incultos, son ustedes por no comprender que esa historia la escribe por y para cada uno de nosotros; la historia de nuestra vida, y la completamos día a día.
>>Déjeme que le diga algo:
Esa habitación ha sido mi tortura y mi vida. Ha sido todo en la nada que he tenido. Ha sido que ha visto mis lágrimas, y esas paredes ha sido lo único que me "ha consolado".
¿Me toman por loco? Bien.
El interruptor de la luz no está en el centro de la pared, está cuatro centímetros abajo. Hay trescientos cuarenta y seis losetas en el suelo. Tres partidas por la mitad, pegadas intentando disimular la raja, pero se aprecia. La que hay tres pasos a la derecha debajo de la ventana, la esquina noreste está suelta, suena y se mueve si pisas esa zona. La pared justo frente a la ventana, los diez primeros minutos que el sol sale, se nota el corte de la antigua pintura, se debe a la claridad. El suelo tiene una brevísima inclinación, no está recto.
Y usted, doctor, cuando está nervioso, como ahora, cuando alguien le deja en evidencia, le tiembla levemente la rodilla izquierda.
¿Siguen creyendo que estoy loco por haber visto algo allá arriba? Porque puedo decirles muchas más cosas que me juego mi libertad o mi prisión, a que desconocéis.
-Doctor, perdone que le interrumpa. - Alguien aparece, alguien que no habían visto hasta ahora, y susurra en el oído, pero que aun así, el joven acierta a escuchar - Han encontrado un pajarillo sobre el techo de su habitación. Se coló por una minúscula rendija, y el techo se mueve, en la esquina que él indicaba.
-Así que, se mueve... - el doctor no daba crédito - esa es la grieta.. el movimiento del techo. Y...y el pájaro, lo vio, apreció su movimiento en la penumbra... Asombroso...
-Doctor, igual no estoy loco. Igual es que tengo una mente mucho más desarrollada a la vuestra y tratáis de enfermo mental a quien ve algo diferente a lo que ve el resto. Ése es el problema de esta sociedad.
¿Mis cosas, por favor? Ahora quisiera marcharme a casa. Tres años fuera son muchos.

viernes, 29 de agosto de 2014

Yo hablaré...

-Toc toc. ¿Hay alguien ahí?
...
-Lo suponía. Silencio y ausencia, como siempre.
...
-Igual algún día me dices algo. ¿Podrías, sabes? Siempre me dejas hablando solo.
...
-Joder. Eres como hablarle a una pared, sólo escucho el eco de mis propias palabras. Nunca me cuentas nada y eres como un libro cerrado. Vamos, háblame. ¿En qué piensas? 
Está bien. Si no me hablas, lo intentaré adivinar.
Siempre has sido callado y tímido. Las grandes situaciones prefieres pensarlas y plantarles cara a solas, encerrado en tu habitación. Y con tu música, ¿no? Ese rap que llevas todo el día y no lo dejas ni un segundo. Pero a solas, como decía, aunque no siempre se puede. Pero solitario. Siempre lo has sido. Quizá por ello des esa apariencia de seguridad y fortaleza. Nunca te has dejado ayudar en tus problemas. Ni siquiera los contabas, como ahora conmigo. Así que, a base de tragar tú solo con todo y tantos problemas, ahora das esa imagen. Seguro y fuerte interiormente, sí. Sólo hay que tratar cinco minutos contigo para darse cuenta de ello. Llevas la voz cantante, con bromas y animando a la gente.
Uhmm... Por tu mirada veo que no voy mal. Déjame seguir.
Los problemas te han hecho fuerte, así que, si dejas que un bolígrafo tome vida entre tus dedos, su significado siempre acaba siendo "los problemas existen, pero tienen solución. Sé fuerte." Esto también ocurre porque, en contra de todo pronóstico, las putadas y criarte solo, a ti no te malearon, todo lo contrario. Te hicieron alguien dispuesto a mirar por el resto antes de por ti mismo. 
Bien, esa media sonrisa indica un acierto más. ¿Sigues sin hablar? No importa.
Llevas toda tu vida sabiéndote expresar bien, no lo digo yo, queda mal (aunque lo creo). Te lo dice todo aquel que alcanza a leerte. Joder, has inventado una historia en tu blog y amigos de tus amigos se han viciado. En cambio, te cuesta abrirte a algo mayor para un público más grande, o a la cara. Por tu timidez, sí, lo sé. Pero, ¿cuántos folios has escrito y se han perdido en tu armario en una carpeta, tras rellenarlos de cosas maravillosas?
Deberías escribir más y dejarte leer. Comparte eso que tan bien haces.
Eres una mente inquieta. De eso no hay duda. No estoy en tu cabeza, pero ojalá leyera tus pensamientos. Ahora sé con certeza que por ellos sólo está la duda de cómo te conozco tan bien. Pero no. Esto es muy poco respecto a tus veintidós años. 
No eres fácil de conocer. No te dejas hacerlo a fondo. Es eso lo que rompería lo que eres. Mantener parte de ti en secreto es tu 'coraza de acero'.
¿Sigues ahí? Vuelvo a notar esa sensación de siempre, de que estás, pero ausente.
De que no importa qué se te diga, que tú divagas a miles de kilómetros. Allá por Suiza o Italia, que te encanta, siempre lo dices que quieres ir.
Sí, sigues aquí. Tú siempre estás. Ausente pero atento, no sé cómo lo logras.
¿Sigues estudiando? Sé lo tanto que te gusta un ordenador y no eres un genio, pero te manejas bien y ese grado superior te iría de perlas. Ahora te he hecho pensar en tu futuro, ¿no? ¿Trabajarás de ello? ¿No? ¿Cuándo empezarás a trabajar? ¿De qué? 
Ya sé que has buscado sin suerte, que te hace falta el dinero y bueno, para tus caprichos, que te encanta viajar. Te recorrerías el país, no hay duda. No me mires así, que lo sé, en tren. Con tu vértigo es difícil montarte en un avión, pero alguna vez debe de ser la primera. 
¿Ahora intentas zambullirte en tu piscina mental? Adelante, hay tiempo. Saldrás a flote y seguiré. Bucea, así vas a recordar a tu prima y sus carreras en el agua. La adoras, tu enana es de lo mejor que tienes. Esa pequeña rubia te llena de alegría y no es para menos. También tu madre, claro, jamás la olvido. Sí, tus amigos y tu hermano también están. 
¿Qué hay de ti? Eres lo mejor que tienes. Sin ti no hay nada, nadie. 
De ti hablaré luego. 
¿Del amor qué me cuentas? Aún esperando, ¿no?. Menuda paciencia la tuya. Oh, mierda.
Igual parte de tus malas rachas son por la añoranza de alguien a quien querer y alguien que te quiera. ¿Cuántos problemas habrían solucionado un beso seguido de un abrazo?
Sincero, obvio. Un abrazo de los sinceros, si no, no sirve para nada. 
Jamás has querido ni permitido algo por pena o conveniencia. Nunca te has precipitado buscando a una pareja, ni te has dejado llevar por la pasión ni ese aspecto golfo de los tíos. Eres de la visión fija en algo real, sincero y duradero. 
"Aún no te conozco y ya te quiero". Seguro que esa frase te caracteriza. Debe haber alguien por ahí. Alguien para ti. 
Ya de paso, recuerdo que te gustan los niños, ¿cuántos te gustaría tener? 
Seguro que ya tienes alguna idea. 
Si te conozco bien y me atrevo a decir que si, apuesto por una parejita. 
Quieres al futbolista que herede tu físico y tu afán de correr por un campo, recorriendo la banda. Pero también adoras la inteligencia femenina, su clara ventaja en la autosuficiencia, su cariño y entrega especial, algo hecho por ellas mismas. No podemos ganar en su terreno. Así que, creo que la parejita te simboliza. Esa inteligencia tuya, pero superada. Y ese muchacho bueno y deportista. 
Se te ilumina la cara si hablo de niños. Te encantan. 
Pero sigues siendo un misterio para mi y tu mente todo un mundo por explorar.
He contemplado ocasiones en las que quieres algo, lo puedes lograr, y no lo haces.
¿Por qué? ¿Miedo? ¿Aún temes a un 'no' o a fracasar? No puede ser. Tú no, por favor.
No puede ser que con tu forma de ser eso aún es un obstáculo. ¡Por favor, tío!
Tú, que todo lo puedes, tan fuerte y seguro. Tú que animas al resto a todo, ¿y no lo haces?
Así no se puede triunfar. ¡Atrevimiento! Eso falta. 
Y ahora tu rostro pasa de satisfacción a pena. 
Eres una jodida montaña rusa, demasiado sube y baja. 
Aunque sólo yo puedo saber eso. Sueles disimular bastante bien tus decadencias. 
Esa coraza de acero tuya, de sonreírle a la gente y sufrir en silencio.
Pero hoy te he pillado sin coraza. Quédate sin ella por hoy y cuando duela, deja que cicatrice. Una cicatriz es una experiencia vivida, y superada.
Vaya aspecto que tienes, no esperaba verte así.
Parece que protege la coraza, sí. Tus sentimientos a flor de piel y los notas como un cuchillo acariciándote.
Mírate, ¿acaso sabes qué quieres ahora? No sabes si reír o llorar. Observa tu rostro.
Ahora dudas: ¿miras o cierras los ojos? Mírame a mi y yo te describo.
La mirada al frente, los ojos bien abiertos.
Tienes muchas dudas sobre ti mismo, pero son vanas. Has de creer en ti, tienes que creértelo. Si quieres puedes, joder. Aunque no hables tu mirada ausente me vale para saber que no estás bien aunque quieras disimularlo. Ahora mismo en tus ojos sólo veo un campo de rosas marchitas. Un campo arrasado por el fuego. Un pájaro sin nido. Un arma sin blanco al que apuntar. Una persona sin techo, y un techo sin nadie para cobijar. 
¿Sigo?
En tus ojos no hay color. En tu mirada no hay la pasión que hipnotiza a quien los mira.
En tus ojos falta la pasión, la mirada cargada de fuerza que sólo mirar la gente sonríe y se viene arriba. Veo en ellos un niño triste porque se le ha caído el helado. Un niño que llora por el castigo de un padre desesperado. Veo otro padre que ha perdido de vista a su hijo. Una madre que llora por no poder tener bebés. Un cuerpo sin vida en una mente vacía. 
Veo un lago de tristeza. 
Un grifo abierto y que cada gota es un ápice de tristeza.
¿Quieres saber qué voy a ver?
Ah... Una mirada de intriga. Eso está mejor. 
Voy a verte a ti levantarte, mirar directamente a la luna (es tu cómplice de penas) y gritarle "NO. HOY NO". Vamos, grítalo. Una vez más, "HOY NO". 
Cierra ese jodido grifo. Sécate las lágrimas. 
Puedes, ¿vale?. Todo. Lo puedes todo. 
No olvides quién eres, ni a quién tienes. No olvides que sobre tu mente mandas tú. Tú decides tu estado. ¿Lloras o sonríes? Porque sollozando no ves lo alto que has puesto tu meta, y debes llegar a ella. 
Eh, eso está mejor. 
Das marcha atrás y tus ojos tienen otro color.
Si me pierdo en ellos veo el verde esperanza coloreando un campo donde el fuego no ha llegado y las rosas son bien rojas y bonitas. Un pájaro que invita a otro a su nido. Un arma que jamás se debe usar. Una persona que corre bajo la lluvia y llega a refugiarse bajo un techo con su nombre. 
Recuperas la sonrisa, me alegro. Es bonita. Ahora agrada mirarte a los ojos e hipnotizarme con su pasión. Me has hecho sonreír al mirarte. 
Me gusta el avance, el cambio. 
También en ellos veo a un niño que comparte su helado con otro al que se le ha caído. Veo a un padre contento que abraza a su hijo. Veo a un niño tras su padre asustándolo y riendo juntos. Una madre con gemelos, llorando de alegría por su suerte. Un cuerpo con más energía que nunca en una mente llena de vida. Una resurrección. 
Veo un mar de buenas opciones. 
El lago de tristeza queda muy atrás. 
¿Ves la diferencia?
Pues eres tú quien la marca. Sólo tú, nadie más. 
Eres dueño de tu destino, elígelo.
Bien o mal, ¿cómo quieres estar?
Bonita sonrisa y mejor elección.

Debo estar loco...
Hablando conmigo mismo ante un espejo. 
Loco o no, así funciono. Y hoy mi elección es vivir con plenitud, sonriendo -sin coraza- y siendo feliz. ¿Y vosotros, elegís como yo?
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