Llevaban varios días hablando. Se gustaban, aunque no lo notasen o no quisieran reconocerlo, por ser demasiado pronto aún. Compartían el mismo miedo en secreto: No excederse demasiado hablando. Ninguno quería hablar de más por no aburrir al otro, pero era todo lo contrario pues ambos reían y seguían hablando.
-¿Por qué no salimos este fin de semana? Con nuestros amigos, unir ambos grupos. Igual alguna parejita cae.
-Jaja. Lo propondré. Hazlo tú también.
Al rato confirmaban el agrado de sus respectivos amigos y que ese finde se verían. La misma manera en la que se conocieron, sólo que ahora, iban un paso más allá y los dos pensaban y deseaban, que esa parejita, ojalá fuese ellos.
-Luis, ¿crees que podría pasar algo?
-¿Me vacilas? ¿Cuándo se te ha resistido alguna?
-Capullo, hablo en serio. Ya sabes que desde lo de Sara... Eres el único que sabe que no he tocado a ninguna otra. Es la 'primera'.
Por supuesto, le había contado toda la historia a los pocos días de hablar más en serio con Sandra. Luis le había confesado que algo imaginaba por su comportamiento, y llegaron los comentarios de `tuviste que haber confiado más, y haberte apoyado en mi´, `¿por qué no me dijiste que me notabas raro?´. Pero nada grave.
-En serio, inténtalo. Te lo mereces y ya vale de torturarte. Debes ser feliz.
La respuesta fue un simple pero sincero abrazo.
-¿Estás loca? ¡Está buenísimo! ¡Lánzate! - Su amiga reprochaba a Sandra.
-No sé... Igual no está seguro, o me rechaza como a ti y me quiere como amiga.
-Pero tú eres mucho mejor que yo; más guapa, buenorra, y no has ido cual loba a su cuello como yo hice, si no que le conoces algo más.
-Bueno, veremos cómo va la noche, lo primordial es disfrutar.
En el fondo deseaba intentarlo y no ser rechazada.
miércoles, 4 de junio de 2014
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